Trabajadores de segunda

Los bancos y cajas de ahorro cobran por los créditos hipotecarios un tipo de interés medio del 2,89%. Esta es la teoría. Si bien es cierto que hace 12 meses el tipo medio era del 6,03% hoy es difícil que sea inferior al 3%. Se juega con los “suelos y los techos” con una facilidad espantosa, cuando la repercusión de o,50 o 0,75% sería lo más prudente y lo más decente, ellos quieren ganar al menos 1,5 puntos de diferencial. Pero esto, siendo malo, no es lo peor. Los tipos se diferencian según la persona que lo solicite, lo que parece insensato e injusto. Al conceder una hipoteca, los bancos y cajas exigen un seguro de vida, un seguro de hogar, en algún caso un plan de pensiones y, además, está el piso o casa en prenda, con un valor superior del 20% del importe del dinero prestado (ya que no lo hacen por más de un máximo del 80% del valor de compra. Casi ninguno lo hacen por el valor de la tasación). No finalizando aquí las desgracias, las entidades de crédito no abren el grifo salvo que seas funcionario público o empleado de una gran compañía con garantías de estabilidad laboral. No sé si podría ser de aplicación el artículo 14 de la Constitución “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” , pero habría que aplicarla. Esto divide a los trabajadores españoles en dos divisiones. Los de la segunda, tendrán muchas dificultades para conseguir un préstamo hipotecario, mientras a los primeros les ponen la alfombra roja. ¡País!.