Quién ofende, pierde

Por Carlos Fernández Pato, 1 Diciembre 2009 14:21 pm

La recientemente aprobada reforma de la Ley del aborto en su nueva modalidad de permitir a las jóvenes de 16 años decidir su maternidad sin consentimiento de los padres, es discutible; y para eso están los razonamientos y la discusión de las ideas que cada uno tiene. Siempre espero que respeten mi opinión, que no tiene que ser igual a la de usted, al igual que yo respeto la suya; sin trampas, sin insultos y sin querer manchar la imagen de quién no piensa como nosotros. El artículo de Manuel Saco en Público de ayer, página 5, es de los que pone los pelos de punta. Nadie ha obligado al señor Saco a profesar la religión Católica. Y desde esa religión, los más importantes actores (Papa, cardenales, arzobispos y obispos) se dirigen a los creyentes, que no a otros, dándoles doctrina, criterio y magisterio en su religión. Martínez Camino nunca se ha dirigido a los no católicos cuando habló de la excomunión. Seguro que a Manuel Saco le importará una “higa” porque ni es católico, ni comulga ni le afecta en otras cosas.

En Público de ayer, como antes decía, el periodista ya citado dos o tres veces en este artículo, titula el suyo: “No se debe asesinar a las embarazadas”, y comienza así: “Intento meterme en la piel de un católico como José Bono, convencido él de que si desobedece a un farsante como el obispo Martínez Camino puede ser condenado al infierno. Intento meterme en su piel y en la de los socialistas católicos que han sido amenazados por un obispo que nunca tuvo el menor reparo en dar la comunión a los diputados católicos del PP… “José Bono se duele de que a él y a varios de sus compañeros se les pueda negar la comunión por votar la reforma de la ley, mientras el farsante de Roma, Juan Pablo II, iba repartiendo comuniones a los dictadores más sangrientos de Latinoamérica”.

Manuel Saco quiere meterse en la piel de los católicos y quizá tenga derecho a intentarlo. Pero no puede sentir lo que siente el señor Bono ni ningún otro católico, porque se es o no. Los errores de la Iglesia Católica, caso que el obispo Martínez Camino lo haya hecho, son asuntos de los fieles de esa iglesia; los demás pueden opinar, dar tabaco, pero jamás insultar. Farsante, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua significa: que finge lo que no es o no siente; actor de teatro. especialmente de comedias. No creo que Martínez Camino ni el fallecido papa Juan Pablo II encajen en esa definición. La intención del periodista al adjetivar la actitud de la Iglesia Católica se convierte en una intromisión impropia; porque repito, se puede opinar pero no insultar ni decir a los católicos, musulmanes, evangelistas, Testigos de Jehová, etc. lo que han de hacer si no le gusta su filosofía religiosa.

Lamentablemente, por segunda vez, tengo que llamar “sectario” al periodista Manuel Saco. Amén.

Imagen de: http://files.revistadelacarolina.com/200004901-7080e717ac/ABORTO%20POLEMICA.jpg

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