RESPETAR A LOS MAYORES
Sé que no se debe reaccionar en caliente, pero me siento en la obligación de hacerlo, aunque sólo sea en defensa de mis padres, ya octogenarios. Debo honrarles no por efecto religioso sino porque me han dado la vida y, además, son buena gente. No puedo permitir al sectario Manuel Saco en el diario Público de hoy que los insulte y difame. Este “tipo” resentido es muy libre de criticar a la iglesia que quiera, de no practicar, de manifestarse ateo o medio pensionista, pero intentar empeorar las cosas entre la Iglesia y el Estado español es joder, por joder. Me explico. Dice: “Circulan por internet unas imágenes que años atrás nos hubieran estremecido por la amenaza latente que encierran. Están tomadas el 21 de noviembre en la Iglesia de San Jerónimo el Real, en una misa por Franco y José Antonio. Si las observas superficialmente te parecerá que estás ante una obra de teatro en un local del IMSERSO, donde un grupo de jubilados representan una escena de la serie Cuéntame de televisión.
De pronto parece que el cura que oficia la misa y sus acólitos van a dar de comulgar a los feligreses, pero en lugar de un par de hostias les da de besar la bandera española, con el aguilucho bordado. La vieja confusión entre bandera y sagrario, el reflejo de aquella simbiosis entre Iglesia y Estado de las dictaduras.
Todavía se honra en lugar sagrado a un régimen político que sólo la desmemoria, la ignorancia o la desvergüenza podrían justificar hoy. Ya sé que son actividades propias de un IMSERSO, aparentemente inocentes, como las clases de macramé, de nostálgicos a los que les resulta insufrible pensar que ofrecieron toda una vida a una causa perdida. Lo sé
Dejémosles con sus juegos, pero vayamos descolgando los crucifijos de las aulas de los más jóvenes, precisamente porque como dice González Pons, son el símbolo de Europa, la salvaje Europa que promovió las Cruzadas, que paseó la cruz en el pecho de sus guerreros violadores, excitados por las calenturas de Papas sedientos de sangre”…
Yo no sé que pasó en la iglesia a la que hace referencia, donde las personas mayores besaban la bandera de España del aguilucho, pero sí puntualizar al periodista al que antes me refiero, que en la Comunión no dan “dos hostias”, dan una sóla Hostia. Que aquellas personas mayores besaran una bandera no constitucional es responsabilidad única de ellos y de quienes organizaron el acto. Pero la mayor parte de los jubilados de este país, que han viajado con el IMSERSO a ver ciudades, principalmente de España que, desgraciadamente nunca pudieron ver mientras criaban a sus hijos, porque les faltaba tiempo y dinero, no son fascistas, ni han matado a nadie y también por desgracia no han podido defender sus ideales como lo hace el señor Saco. Nunca tuvieron una tribuna. Han padecido las decisiones de otros, en una guerra vergonzosa, pero que ya ha pasado. Mis padres nunca han besado banderas; ni constitucionales ni inconstitucionales, jamás han confundido nada con el Sagrario ni participaron en la simbiosis a la que alude este individuo. Mis padres no han perdido la memoria, ni son ignorantes, aunque no han podido dedicar muchos años de su vida al estudio; ni son unos desvergonzados que justifiquen nada ni la alianza de nada con nadie. El que el periodista colaborador de Público diga que lo que ocurrió en aquella iglesia el 21 de noviembre son actividades propias del IMSERSO es, además de falaz, injusto. El IMSERSO lo estamos pagando todos, cuando gobernaba el PP y ahora que gobierna el PSOE. Tampoco mis padres son nostalgicos, sólo de sus mejores recuerdos con sus hijos a su lado, intentando ganar la guerra diaria de la vida. No tienen causas perdidas ni ganadas.
El sectario periodista ha cometido el error de generalizar. Seguramente no tenía otra percha donde colgar lo de los crucifijos en las escuelas. Pero, no obstante, hemos de recordar al señor Saco que lan banderas y los crucifijos no matan. Son las personas; y los radicales asesinos de todas las ideologías extremas, fascistas y reaccionarias.
Mis padres merecen respeto y los suyos también.
Hola,
No veo tan mala intención en el texto como usted le otorga, francamente.
Que en la misa Franquista hubiese fundamentalmente gente mayor es obvio e innegable, puesto que Franco murió hace casi 35 años.
Tampoco es extraño que el periodista haga referencia al peligro que hubiese supuesto hace 30 años una imagen así, y el contraste con lo inofensivo de la situación en 2009 es coherente con el texto.
Para finalizar, creo que la única opinión que puede molestar es decir que la iglesia permite actos de este tipo. Pero visto lo visto, no sé si la iglesia, pero ESA iglesia y ese párroco si lo permitieron, algo que es innegable al igual que son difíciles de creer las justificaciones del párroco.