José María Setien cabalga de nuevo

José Ignacio Munilla
Benedicto XVI ha nombrado obispo de San Sebastian a Monseñor Munilla, que con 44 años es el obispo más joven de España. Nació en San Sebastián y habla perfectamente el vancuence. Pero ha sido recibido de uñas por el 77% de los curas de su diócesis porque, dicen, es españolista y refractario al nacionalismo vasco, tradicional desde hace 30 años, durante el magisterio de José María Setien (hoy obispo emérito de la diócesis de Donosti) y Juan María Uriarte, el obispo relevado por Munilla. Los curas de Guipúzcoa, espoleteados por el PNV y por los obispos antes mencionados, lanzaron un manifiesto en el que expresan su dolor y profunda inquietud por la elección de José Ignacio Munilla, primer obispo no nacionalista desde 1977. El PNV, en el poder casi los mismos 30 años de Setien y Uriarte, se creen con el derecho a elegir a los obispos del país vasco, sin considerar que la Iglesia va por un lado distinto al de la política, aunque a veces no se distinguen muy bien las diferencias, incluso ideológicas, como es el caso de los obispos del País Vasco hasta la fecha.

José María Setien
El obispo Juan María Uriarte, que será relevado por Munilla el próximo 9 de enero, se ha atrevido a hacer una serie de recomendaciones, muy sutiles, como todas las de la Iglesia a esos niveles, al nuevo obispo, haciendo un juego de palabras sobre la comunión, que al común de los católicos feligreses no saben si se refiere a comunión, por comunidad, unión… o a otra cosa. Es cierto que el “guante” lo ha recogido Munilla con gran entereza y valentía.
En este país, en el que sacamos los crucifijos de todos los locales públicos, incluso de las aulas de los colegios religiosos; que somos laicos por definición constitucional y en el que molesta a los distintos gobiernos algunas declaraciones de Rouco y sus adláteres, cuando no cae bien un nombramiento que sólo afecta al Papa y a la Iglesia Católica, le hacemos la vida imposible y somos juez y parte; no cuando es a la inversa. Ejemplo claro del talante religioso de los Setien y Uriarte, ha sido, durante 30 años, su suavidad en la condena a ETA en cada asesinato (y fueron muchos… demasiados). Nunca, que yo sepa y las hemerotecas, Setien y Uriarte han apoyado un manifiesto tan rotundo contra la banda terrorista como el que ahora están patrocinando contra Munilla.

Juan María Uriarte
A Benedicto XVI, de clara tendencia al orden, hay que sugerirle que hay que limpiar la Iglesia de Setienes, Uriartes y Roucos. Que los pastores cuiden sus rebaños desde la fe y no desde la poítica; y, desde luego, que sean igual de valientes cuando se baten contra otras sotanas y cuando haya que condenar, sin ningún tipo de eufemismo ni sutileza, al terrorismo asesino de ETA u otras bandas de asesinos de igual calaña.
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