Cabildos y diputaciones. ¿Desde cuando sobran?
Alfredo Pérez Rubalcaba
Con la Constitución de 1978 se articulan las comunidades autónomas. Serían 17, más dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla). Hasta esa fecha coexistían tres administraciones publicas: central, diputaciones y cabildos y ayuntamientos. Con la creación de las nuevas comunidades autónomas no se eliminó ninguna de las ya existentes, pasando a ser cuatro. Con este modelo seguimos en la actualidad, con duplicidades y bajo rendimiento en alguna de ellas y en especial los cabildos y las diputaciones. De acuerdo con el Boletín estadístico de la Función Pública, en España hay 2,7 millones de funcionarios, correspondiendo a las CCAA el 50%. Según la EPA (Encuesta de Población Activa) suman un total de 3,2 millones los funcionarios públicos, siendo el mismo porcentaje el correspondientes a las CCAA.
Los cabildos y las diputaciones provinciales cuentan con 78.000 funcionarios con un coste anual de 22.000 millones de euros. Este personal está prácticamente inactivo y en las áreas en que tienen actividad está duplicada con la Administración Autonómica o la Central. Es decir, que podríamos ahorrarnos 22.000 millones de euros y no pasaría absolutamente nada. A esto habría que añadir las cerca de 4.000 empresas públicas dependientes de las comunidades autónomas, creadas para “enchufar” a amigos, parientes gentes de partido y todo lo que el inteligente lector pueda suponer. Hay quien opina ( Luis María Anson lo viene diciendo repetidamente en El Mundo) que para cubrir los servicios de las cuatro administraciones serían suficientes 600.000 funcionarios, cifra excesivamente pequeña, pero que se acerca al número de efectivos que había antes de la constitución de las autonomías, o poco más.
En enero de este año Felipe González dijo que habría que suprimir las diputaciones provinciales y los cabildos insulares por no tener funciones específicas que no puedan realizar las otras tres administraciones. Rubalcaba, hoy mismo, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander dijo “las diputaciones provinciales en su actual organización y funciones, sobran”. A todo esto reacciona el PP diciendo que esta opinión del PSOE es porque han perdido todas exceptuando 8.
Tampoco se nos oculta que Felipe González y Rubalcaba desde la “poltrona” de sus cargos públicos nunca han optado por reorganizar esta administración que ahora entienden innecesaria. Por otra parte, el PP, si quiere gobernar al menos cuatro años (desde el 20N) tendrá que hacer las reformas que el Gobierno no ha querido o podido hacer hasta ahora. No podemos seguir de rodillas ante Merkel y Sarcozy para que nos “perdonen la vida” , mientras el BCE nos sigue rescatando con la compra de nuestra deuda soberana. Dice hoy Anson en El Mundo, “un amigo periodista italiano me dijo en una ocasión: ” En Europa, los listos viven de los tontos y los tontos de su trabajo. Los listos eran la Romania y los tontos la Germania”. Alemania se está cansando de arrimar el hombro y trabajar mientras otros sestean, están en la economía sumergida y en la picaresca, como es el caso de Grecia e Italia. Pero Berlusconi, tio listo donde los haya, antes de que Alemania deje caer a los “pigs” sacó de la manga una serie de reformas que reducirán su deuda en 45.000 millones de euros en 2013. Ha sido muy radical, pero es lo que hay que hacer.
A Rajoy no le quedará más remedio que ir a ver a Berlusconi y tomar alguna lección de como reducir la deuda. De Zapatero, ya no esperamos nada. Está muy cojo ese pato.