La “grasa” del petróleo de Canarias
Lo del petróleo de Canarias viene de antiguo. Pero fue en el año 2001, gobernando el PP con José María Aznar a la cabeza, cuando se autorizó a Repsol sondear en nuestras aguas territoriales en busca del oro negro. En aquella ocasión, no están muy claros por intereses de quién/es se paralizó el proyecto, aunque Repsol nunca dejó de “ronear” o “rondar” por estas tierras (mejor dicho, estos mares) intentando hacer valer aquel permiso que el PP le había concedido años atrás.
Tras la victoria del PP en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, y nombrado José Manuel Soria (conocido político canario) ministro de Industria, Energía y Turismo, Repsol retoma el asunto y el Gobierno de España, a través del ministro José Manuel Soria, autoriza nuevamente los sondeos, con el argumento de que generará puestos de trabajo (se habla desde 5.000 a 50.000) y que, en ningún caso, se vería afectado el turismo por el sistema limpio de extracción que propone la petrolera, a pesar que se trabajaría a solo 60 km de las costas de Fuerteventura y Lanzarote.
A partir de aquí, Paulino Rivero, Presidente del Gobierno de Canarias y las fuerzas vivas de su partido (CC) a las que se suman políticos de diversas tendencias de las islas afectadas (Lanzarote y Fuerteventura) y el PSC-PSOE presidido por José Miguel Pérez, que se alinea con las tesis de Paulino Rivero, se oponen a las prospecciones y explotación por entender que la flora y la fauna marina se verían seriamente perjudicadas, como también el turismo al que podría llegar el “chapapote” a través de las playas de toda la región, pero muy especialmente de las de la provincia de Las Palmas (Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura), sin olvidar la importancia que tiene que Lanzarote sea Reserva Natural de la Biosfera.
Conocida por casi todos la profunda enemistad del actual ministro Soria con el Presidente de Canarias, Rivero, les lleva a una guerra de argumentos en favor y en contra que hace sonrojar a cualquier ciudadano medianamente informado. Paulino Rivero se agarra a la flora, la fauna, el turismo, la Biosfera… salvo que el Gobierno de España reconozca los derechos marítimos de la región para poder aplicar a Repsol los correspondientes impuestos y recibir parte del beneficio que obtuviese la petrolera.
José Manuel Soria, argumenta junto con Repsol, que no habrá daño ecológico ni afectará al turismo y que España necesita ese petróleo, que podría suponer el 10% del consumo nacional durante muchos años (se cifra su valor en 250 mil millones de euros).
Sin querer pensar en que además exista una pelea por la “grasa” que podría manchar los bolsillos de unos u otros, creo que la cuestión es clara y alguien tendría que exponer públicamente a los ciudadanos los pros y contras de esta operación y explicar las razones por las que el ministro de Industria no ha negociado con Repsol un razonable beneficio para Canarias.
Que Paulino Rivero se defina por la ecología, el turismo y la biosfera o los impuestos y el beneficio y José Manuel Soria que se moje diciendo la verdad de la operación y a quien/es beneficia.
Lo que ofrece el canario José Manuel Soria y Repsol a Canarias es sondear y extraer el crudo sin que percibamos casi nada del negocio que se generaría. Seríamos peor tratados que cualquier país africano donde la “grasa” inunda únicamente a los gobernantes corruptos. Porque este asunto, bien negociado, daría a Canarias una riqueza que la convertiría en una si no la más rica región de España. Si el transporte, almacenamiento, refinado y la conversión de los resíduos en plásticos y demás productos petroquímicos se quedasen en la región sí se crearían miles de puestos de trabajo que reduciría nuestra tasa de paro desterrando ese 31% que parece estar convirtiéndose en endémico. Además, en el acuerdo habría que determinar que una vez que Repsol dedujera sus gastos de explotación y extracción, así como de las instalaciones y depósitos, industria petroquímica, etc. se repartiera el beneficio en los porcentajes habituales propios del primer mundo (70% Canarias, 30% Repsol). También habría que revisar la Ley de Minas española, donde se establece condiciones más favorables para los extractores que para los poseedores del mineral. Pero eso es otro cuento.
Ya es hora de que el Presidente del Gobierno de Canarias se deje de “boberías” y que exija un trato digno y justo a Repsol y que no se esconda en “razones ecológicas” que poco le preocupan. Que actúe en beneficio de esta tierra con mayor entrega y entusiasmo que el canario Soria, a quién parece preocuparle más Repsol que la cuna que le vio nacer. Eso pesará sobre su conciencia y los canarios deberán recordarlo en las urnas. ¡Por cierto¡ ¿Donde están los de la plataforma NUNCA MAIS?.