Paulino Rivero, el pequeño presidente, tras los cristales tintados.

Parece que diga: cuando os enteréis del "impuestazo" se os va a poner así...
Desde que Paulino Rivero, pequeño presidente de Canarias y José Manuel Soria, el ministro obsesionado por destronar al primero, andan a la gresca tratando de demostrar “quien de los dos mea más”, los ciudadanos sentimos un figurado dolor en las posaderas por las patadas que Paulino da a Rajoy en nuestro culo. Ayer, el presidente de Canarias decidió que había que compensar los recortes del Gobierno Central aumentando todos los impuestos y activando dos nuevos, sucesiones y donaciones, que habrá que sumar a la bajada de salarios de los funcionarios públicos “manu militari”.
Las Islas Canarias es la autonomía, junto con Andalucía, con el mayor porcentaje de paro de España. Ambos andan por encima del 32%. Andalucía, a marzo, tiene registrados a 1.057.000 desempleados y Canarias 284.000. Estos son los campeones del paro. Canarias, además, es una de las comunidades autónomas que menos aporta a la dependencia y el porcentaje de parados entre 20 y 30 años es, en términos relativos, uno de los mayores del Estado. La suma de parados registrados, dependientes sin prestaciones y jóvenes sin empleo sume a Canarias en un nivel de pobreza sin precedentes en esta última etapa democrática.
Paulino Rivero, a quien no recibe Rajoy de momento, suponemos que por su comportamiento soberbio ante diversas decisiones del Consejo de Ministros, de lo que culpa especialmente a José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, contra el que participa en el “concurso de meada”, (prospecciones petrolíferas a 60 millas de las costas de Lanzarote y Fuerteventura; el incremento de las tasas aéreas; la reducción de la dotación de ayuda al transporte de los residentes que viajen entre islas y a la península y la reducción de la transferencia económica del Gobierno Central de acuerdo con los Presupuestos Generales del Estado de 2012) viene lanzando claras amenazas a Mariano Rajoy, advirtiéndole que, “si Canarias no es una preocupación del Estado, podría convertirse en un problema de Estado”. Como el Presidente del Gobierno de España ha hecho caso omiso al Presidente de Canarias, este, se arremanga, y con la inteligencia, valor, eficacia y austeridad que le caracteriza, nos “arrea” un ostión fiscal que va a dejar temblando e indigentes a muchos canarios y empresas pequeñas y medianas.
De momento sube el IGIC, tipo general, del 5 al 7%; quedarán sujetos al impuesto diversos productos de primera necesidad; activa los impuestos de sucesiones y donaciones; patrimonio; anula las deducciones autonómicas en el IRPF; incrementa la carga fiscal en el IRPF para aquellos que perciban más de 53.000 euros anuales pasando del 21,5% al 22,58%; se saca de la manga un impuesto que gravará a las grandes superficies, que sin duda lo repercutirán en el precio de los productos; subirán los alquileres de viviendas y locales por incremento del IGIC; quedará sujeto al IGIC el consumo telefónico, líneas ADSL y telecomunicaciones y varios impuestos más y varias deducciones o subvenciones menos a empresas y particulares. La patronal canaria ha reaccionado contra estas medidas y advierte al “emperador Rivero” que estas medidas van a suponer un incremento de, al menos, el 9% en el consumo a la ya deprimida economía de los canarios; 100 millones de euros a las empresas hoteleras con contratos cerrados hasta final de año. Todo esto va a suponer una fuerte contracción del consumo, con lo que se generará más paro, el cierre de empresas y una depresión económica desconocida hasta la fecha.
Mientras tanto, continua funcionando la telechancha, la guanchancha, un montón de empresas públicas en las que están bien resguardados del temporal los amiguetes del pequeño Presidente de Canarias y políticos en general, los coches oficiales siguen funcionando con profusión desde donde miran a los ciudadanos desde sus cristales tintados para que no les veamos la cara de “relamidos” y no pensemos en la corrupción, al menos moral, en la que están enfangados.
¿Hasta donde vamos a aguantar a estos personajes de todo a 100?. Ustedes verán.
Desde el 21 de diciembre, fecha en que comenzó a gobernar, Mariano Rajoy solo se ha visto con el presidente de Canarias, Paulino Rivero, en una ocasión, con motivo de la rueda de invitaciones que hace el presidente de la nación a los presidentes de las autonomías. Desde aquella fecha el Gobierno, a través de sus distintos ministerios, fue advirtiendo a las “regiones” (así las denomina Bruselas), que los recortes y la austeridad serían la norma del “previsible” Gobierno de Rajoy y que iría aplicando leyes y reglamentos sin parar hasta finales de marzo, fin de la primera fase de cambios, con la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Pero en el transcurso del primer trimestre han ocurrido cosas en Canarias que hoy se enfrenta con Madrid con amenazas de Paulino Rivero a Rajoy de este estilo: “Si Canarias no es asunto de Estado, podría ser un problema de Estado”.