Estamos en uno de los momentos más críticos en cuanto a resolver diplomáticamente asuntos que generan tensión nacional e internacional. No nos llegaba el secuestro del Alakrana, que además la activista saharaui Aminotou Haidar, al ser deportada por Marruecos, se nos quiere morir en Lanzarote con una amenaza de huelga de hambre. La activista, que padece una úlcera, manifiesta que si muere la culpa será de España y Marruecos. No sólo eso, sino que denuncia a España por dejarla entrar sin pasaporte y por haberla expulsado la Guardia Civil del Aeropuerto de Lanzarote a la hora de cierre. Este aeropuerto, como saben, cierra por la noche a partir de las 23/00 horas.
La susodicha afirma que se quedará en el aeropuerto hasta que el Gobierno español resuelva su situación y le permita regresar a El Aiún. La pasada noche ha estado varias horas a la intemperie con varios seguidores al no aceptar salir de las instalaciones aeroportuarias de Lanzarote. Ha recibido numerosos apoyos de personalidades políticas, e incluso la visita personal de la presidenta de Coalición Canaria, Claudina Morales y de varios cargos públicos conejeros y de otras islas del archipiélago. Y hasta aquí la información; pero alguien debe hablar claro y alto. Es cierto que los saharauis están siendo amordazados y reprimidos por el Gobierno de Marruecos y que la infancia necesita recursos que no tienen en su país. Politicamente se encuentran sin libertad en una región que les es propia; España y la mayoría de los españoles somos solidarios con ese pueblo, pero no tenemos porque soportar insolencias de ningún extraño. A la señora Aminotou se le reconoce su activismo valiente pero no tiene derecho a hacer responsable a España de sus litigios políticos con Marruecos. Nosotros no culpamos a nadie de nuestras diferencias con otros países.

Aminotou Haidar, activista saharaui
La debilidad del Gobierno español con el caso Alakrana y con esta respetable señora es de gran envergadura. No se nos respeta ni se nos teme. Somos importantes en paises bananeros, a los que aportamos grandes sumas que luego condonamos por que no se nos devuelven. Lo que nos faltaba es que políticos de otras nacionalidades cojan como percha a España para colgar sus diferencias políticas internas . Considero necesaria nuestra solidaridad con las causas justas hasta un límite; que se nos obligue a mediar por la fuerza. Para eso está la ONU.
Personalmente hecho de menos a un político de la talla de Kevin Rudd, primer ministro de Australia, quién el pasado septiembre, ante la exigencia de los musulmanes que residen allí de regirse por la ley Islámica Sharia, les contestó “que son los inmigrantes no australianos los que deben adaptarse”. “O lo toman o lo dejan”. “Estoy harto de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a otras culturas o a otros individuos”. Y ustedes preguntarán ¿qué tiene que ver esto con Aminotou Haidar?. Pues que el australiano Kevin Rudd le echó un par de narices a un conflicto serio (todo lo que concierne a los musulmanes lo es desgraciadamente) e invitó a que se marchen los que no están a gusto; porque son soberanos en su territorio. A eso es a lo que me quiero referir. Ser soberanos y no estar presionados por nadie por causas impropias. Por tanto, el señor Rodríguez Zapatero deberá poner de “patitas en la calle” a esta activista amenazadora y abusadora, por creer que tiene a toda la prensa detrás y además la razón. La suya. Lo del Alakrana es harina de otro costal, que iremos moliendo en otro momento más oportuno.
Imagen de: http://www.eduardriudavets.cat/wp-content/uploads/2009/01/aminotou-haidar.jpg
Technorati Tags: abusadora, activista saharaui, Aeropuerto de Lanzarote, Alakrana, Aminotou Haidar, Australia, Claudina Morales, Coalición Canaria, debilidad del Gobierno español, deportada, El Aiún, Guardia Civíl, huelga de hambre, Kevin Rudd, Ley Islámica Sharia, Marruecos, morir, ONU, soberanos