“Hay partido”
Hoy se ha publicado la macroencuesta del CIS, que recorta la diferencia de expectativa de voto entre el PP y el PSOE en 3,3 puntos, dicen que por el efecto Rubalcaba. Ahora la diferencia es de 7,1 puntos, frente a los 10,4 de la encuesta anterior. El trabajo de campo se realizó un par de semanas después de ser nombrado nuestro Alfredo candidato por el PSOE a las próximas elecciones generales. Bono, en una entrevista a la cadena SER, manifestó su alegría diciendo que Rubalcaba con unas semanas más situaría el voto del PSOE en el lugar que esperaban. No especificó cual era ese lugar, pero se supone que un porcentaje de voto que junto con el PNV, CC y CIU les haga obtener la mayoría absoluta.
Bono es un optimista, igual que el presidente Zapatero, quién hoy, en el Congreso, manifestó su alegría por la remontada en el partido que juegan Rajoy contra Rubalcaba. Este último, más prudente, sólo advirtió que todavía “hay partido”.
Desde que Rubalcaba fue nombrado candidato no ha ocurrido nada en este país que invite a cambiar el voto, salvo el cabeza de cartel de los socialistas. Pero aquellos que se hayan ilusionado con los datos del CIS deben recordar que el error de pronóstico en las municipales y autonómicas pasadas ha sido histórico. El PP, encabezado por Mariano Rajoy, no considera fiable el pronóstico y sigue pidiendo el anticipo de las elecciones. Por otra parte, la Vicepresidenta primera del Gobierno no acepta la petición de Rajoy sobre el aplazamiento de la deuda de las CCAA, que ahora son todas, prácticamente, del PP. y exige que devuelvan 19.000 millones que el Gobierno les ha adelantado y que no les corresponde por no alcanzar el Estado los ingresos previstos en 2008 y 2009.
El presidente Zapatero acusa a Mariano Rajoy de proponerle cometer una ilegalidad y que las comunidades autónomas también son Estado y deben cumplir rigurosamente la legislación. Los más maliciosos llegan a pensar que Elena Salgado y Zapatero niegan la moratoria en el pago de la deuda porque las CCAA son todas del PP y pagar ahora puede significar dejar de atender servicios básicos para los ciudadanos y ello redundaría en un descontento general contra el PP.
Yo no se si “hay partido”, pero sea cual sea el resultado será más de lo mismo.

En la pasada convención del PSOE celebrada en Zaragoza, lo más significativo fueron las adhesiones inquebrantables para siempre jamás en favor de su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. Poca política, mucho presidente y poco de lo demás. De lo importante, hasta el punto de que el propio zapatero, al cierre de la convención, tuvo que recordar a sus seguidores que de lo que había que hablar era de España y de los parados y de lo importante y menos de su sucesión, cosa que todavía seguramente no tiene claro. Y no lo tiene claro a juzgar por como se sienten algunos zapaterólogos. Están intranquilos, inquietos y deseando que se marche Zapatero. Que deje el sillón libre a Rubalcaba o a quién el partido designe. Aunque no se van a quedar parados ni Blanco ni Bono. Pero, como decía, los que conocen al “presi” saben que el baño de multitudes del pasado fin de semana animarán a un Zapatero falto de calor y de afecto por parte de los ciudadanos. Es más, se sabe indeseable y también que el pueblo quiere que todo esto termine. Que se hagan las reformas necesarias; que terminen de joder al personal y se gobierne con inteligencia, justicia y democracia. No digamos como Alemania, porque hemos de partir de culturas sociales distintas. El cafelito a primera hora, el pincho a las once, la birrita antes de comer, café y copa después de comer y allá, por las ocho de la tarde, los vinos y las tapas con los amigos nos separan de los cabezas cuadradas para empezar.


