La prensa
Hace más o menos un año, cuando la crisis estaba en su punto álgido y las empresas estaban asustadas con lo que se les venía encima, el sector de la prensa escrita, a través de AEDE, hizo un guiño al Gobierno para solicitar una ayuda para el sector de 600 millones de euros. El Gobierno, al parecer, no estaba dispuesto a soltar más de 60, lo que AEDE no aceptó. Por otra parte, también a través de la Asociación de Diarios Españoles, se intentaba negociar con google una especie de canon por utilizar la información de los diarios, cosa que todavía no se ha logrado. Estos días vuelve a estar nuevamente en los medios de comunicación escritos la eterna queja de los periódicos sobre la utilización gratuita de la información que tanto dinero cuesta a los periódicos. No se sabe en que quedará todo, en un momento crítico para la prensa, cuando la venta de ejemplares desciende y la publicidad se contrae y va a otros soportes, especialmente a Internet.
Por otra parte, los diarios se ven obligados a competir con sus ediciones digitales, a las que decican estructura de personal y financiera para estar ahí, donde están todos. Ayer en un diario de difusión nacional se hablaba de la tormenta, perfecta refiriendose a la economía en general. Esta tormenta está afectando muy especialmente a la prensa, que en los últimos años de vacas gordas no se prepararon para esta debacle y han tenido que tratar de enjugar sus déficits metiendo mano con trazos gruesos en los gastos, especialmente los de personal. Pero las ventas siguen cayendo y las reestructuraciones no están siendo suficientes, por lo que las pérdidas de los diarios en 2010 no serán mucho menores que en 2009, a pesar del garrotazo a los trabajadores.
Gurús de la prensa, como Juan Luis Cebrián, después de meter al Grupo Prisa en una situación insostenible, lo que le ha obligado a vender activos, incluso parte de Santillana, dicen que la prensa ha de reinventarse. y ya en 2009 segregó la redacción de los medios de la administración y servicios generales e impresión, que en su mayor parte tiene contratada con terceros. Este grupo se ha dado cuenta muy tarde de que los apoyos políticos no son eternos y que los “camiones llenos de billetes” dejarían de entrar por los portones de su sede central. Ignacio Polanco, sobre quién cayó la gestión del grupo a la muerte de su padre, D. Jesús Polanco, en mi opinión un tanto asustado, dejó en manos de Juan Luis Cebrián el peso de la “púrpura” y está intentando resolver su enorme problema financiero de más de 5.000 millones de euros.
Este ejemplo, aunque seguramente sin esas magnitudes, ni siquiera proporcionales a la importancia que cada empresa tiene en la sociedad que le rodea, sirve para la mayoría de los grupos de comunicación, nacionales, regionales y locales. Del 2010 a 2013 veremos desaparecer muchas cabeceras o fusiones y absorciones que nos sorprenderán. Muchos medios que están al cobijo de las instituciones públicas (la lista podría ser interminable) irán viendo como se tiñen de rojo sus números en el balance como consecuencia de la reducción de los presupuestos de aquellos. El futuro es preocupante y hay quiénes opinan que el periódico se convertirá en uno de los artículos de lujo que solamente podrán adquirir las clases medias, medias y altas, precisamente esas a las que está destruyendo el Gobierno de España.
No se entiende como los medios no se reunen en serio para buscar soluciones al sector para intentar resolver su futuro. Sería indeseable que el orgullo mal entendido apague la posibilidad de viabilizar empresas que aún tienen solución.
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