POLÍTICA DE SALÓN
Después del “impuestazo” que nos impone el ayuntamiento de Las Palmas a través del IBI (28,8% a los propietarios de bienes urbanos y el 116% a los portuarios), el alcalde, Jerónimo Saavedra, volvió a recordar su promesa de devolver a los pensionistas y parados de la ciudad parte del recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles, que viene siendo a lo que siempre se llamó la contribución. Pero eso sí, no se recuperará en este año. Se les devolverá parte (no se sabe cual parte) el próximo año. O sea, que este año dejen de comer o roben para pagar el impuesto que ya el año que viene repararán ustedes lo que sea.
El señor gordo del PSC-PSOE llamado Jerónimo, no rectifica y confirma el impuestazo, jodiendo a toda la población de entrada y devolviendo no se cuanto el próximo año a los que hoy no pueden pagarla. Porque subidas del 28,8% o del 116% significa que parados y pensionistas no podrán afrontar esta carga adicional, pero tampoco demasiado bien los portuarios, a quién no les quedará más remedio que elevar los precios de los fletes y todo movimiento de entrada y salida del puerto de La Luz y de Las Palmas, dejándoles en descubierto en el aspecto competitivo y que va a suponer un encarecimiento general de todos los productos a los consumidores.
A veces me pregunto ¿que es lo que mueve a los ciudadanos a protestar?. ¿Un mal arbitraje al equipo de sus amores, una huelga dirigida por desahogados liberados que jamás han dado chapa y que en lugar de quejarse de la acción del Gobierno se echarán encima de los empresarios? (que también está bien). Veremos que pasa el 29 de septiembre, aunque sería de esperar que la huelga general anunciada no tenga gran éxito. Lo digo, porque cuando en Las Palmas nos pegan una puñalada impositiva de embergadura no se mueve ni dios, luego por una huelga general que han dejado enfriar y que los sindicatos quieren y no quieren hacer, desde esta tierra de la madre que nos parió, ni puto caso.
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