La tristeza del doctor Cavadas
En la comparecencia en TV, el doctor Cavadas estaba tenso, triste, desilusionado y la causa no era un asunto médico, ¡al contrario!, el paciente ya tenía aspecto humano, aunque le quede mucha rehabilitación y trabajo de futuro. ¡No! estaba triste porque por primera vez vio tan de cerca el interés de esta sociedad por la miseria de los demás, la carnaza, por los que sufren arrastrando sus problemas, a veces sin solución, de los que el público se ríe y pone el dedo pulgar hacia abajo en el circo romano de la vida.
Decía el buen doctor ¡estamos locos!, ¡hay dos guardias de seguridad en la puerta del enfermo solo para evitar que nadie se acerque a él sin autorización!. Pues verá doctor Cavadas, como dice Aberasturi, ¡desgraciadamente no estamos locos!. Hubiera sido mejor estarlo para que al menos tuviésemos una disculpa por nuestro comportamiento. Pero, desde la poquísima importancia y lectores que tiene este blog. le ruego que no se desilusione, que siga usted siendo diferente, que siga operando en África gratuitamente en sus descansos y vacaciones, que siga usted siendo ¡de lo mejor humana y médicamente!. Gracias doc.