Haití
Estos días, después de lo de Haití, creo que debería haber un chériff en el mundo, por contrato, conocido por todos, aceptado por todos y pagado por todos, que pusiera orden en cualquier país del mundo donde un sátrapa, dictador, emperador o alucinado, someta a un país al retraso cultural, social y económico como al que sido sometido Haití y otros muchos países más; que navegan en sus propios excrementos con tal pobreza y carencias inimaginables en cualquier país europeo.
En diciembre de 1492, los españoles llegaron a La Española (República Dominicana); Haití ocupa la parte occidental y Santo Domingo la oriental. Como ha sucedido hasta hoy, España cede parte de Haití a Francia en 1697 que ejerce un gobierno extremadamente duro y esclavista. La historia nos cuenta que en aquella época había 300.000 esclavos y 12.000 personas libres. Tras varias revoluciones, golpes de estado y la superposición de países amos, en 1957 llega al poder François Duvalier (Papá Doc) con la financiación y la ayuda militar de los EEUU, hasta 1971. Desde aquel año hasta 2006, Haití padeció sublevaciones, golpes de estado y, lo peor, gobiernos de dictadorzuelos patrocinados, que lo han arruinado.
Hoy se están buscando muertos por el traidor terremoto de 7 puntos de la escala Richter; no se sabe cuantos, caso que aparezcan los archivos de residentes, si los había. Y esta catástrofe ocurre cuando, por primera vez, como se indica en el párrafo anterior, después de intervalos de más o menos libertad, una vez desaparecido Papa Doc (François Duvalier) y su polluelo, Bebé Doc (Jean-Claude Duvalier) vivían una etapa de esperanza. Precisamente el primer ministro, elegido democráticamente en 2006, René García Preval, del partido Esperanza, estaba intentando poner orden en Haiti, atendiendo preferentemente a los pobres y desempleados, lo que no gusta a empresarios ni a EEUU, por su “ideología demasiado izquierdista”.
La ayuda internacional irá llegando y paliando la miseria; y Haití continuará y los haitianos que queden tendrán que tomar las riendas de su destino junto a su presidente, René García, quién dice que lo que hace falta, además de medicinas, alimentos y agua, es organización para que llegue bien y controlada. Se queja de que Haití está tomada por los EEUU. No sé que valor económico o geoestratégico tiene para los norteamericanos, pero es verdad que Obama reaccionó inmediatamente, junto con España y otros países europeos, y en el primer día aterrizaron en Puerto Príncipe 75 aviones con lo necesario para la subsistencia. Es de esperar que la queja del presidente de Haití no sea sólo por diferencia ideológica, en estos momentos en que el pueblo sólo quiere vivir.
Cuando todo vuelva a la normalidad sí que será necesaria la ayuda internacional a Haití. Entre otras cosas, un chériff o un grupo de chériffs (quienes sean, menos la ONU que jamás resuelve nada) que ponga en pié el país al lado de su presidente, democráticamente elegido. Guste o no guste a los EEUU. El pueblo que ha soportado su pasado de vida penosa y muerte, tiene el derecho de elegir a quienes han de llevarlos al progreso, a la educación, la cultura y a un futuro digno y en paz.

