José María Aznar, ¡ese hombre!
Me quiero referir a parte de la prensa que hace tiempo que perdió el Norte, además de sus otrora cuentas de Explotación milmillonarias, que las hay, se ha quedado , además, sin vergüenza y sin memoria. Ayer domingo, El diario El País, de quien nadie duda de su calidad, pero no de su objetividad, le hace un traje a rayas al ex presidente del Gobierno, José María Aznar. Entre coña y coña (“tenía dos cuestiones pendientes: coservarse joven y hablar inglés. Domina el inglés y ya tenemos a un atleta“), menos mal, porque ZP no lo habla ni en la intimidad, van metiendo píldoras, que probablemente son reales como, por ejemplo: “Brusco e incómodo incluso para los suyos, el ex presidente José María Aznar desata ciclones a su paso. Tras haber abandonado la presidencia con 51 años, ha esculpido sus abdominales, ganado un buén dinero y labrado amistades tal fulgurantes como poco ortodoxas. Pero no está dispuesto a hacer concesiones políticas. Ahora menos que antes. Porque es un halcón y se siente libre”.
Salvo los abdominales, el caso es igual que el del ex presidente Felipe González, quién es asiduo de Slim y de Mohamed VI, quien le ha permitido hacerse una casa en la orilla de una playa de Tánger. Con autorización expresa del sátrapa que gobierna Marruecos con el palo y el hambre para su pueblo.
Otra perla del diario madrileño: “Aznar tiene mejor prensa fuera que dentro. Maneja un nivel de relaciones internacionales muy alto”, “Sigue siendo amigo de Blair. Con Putín mantuvo gran sintonía. Se le dan los tipos aparentemente duros”. También Felipe González tienemejor prensa fuera que dentro, especialmente en latinoamérica y Marruecos. Y sus relaciones internacionales son altísimas en política, artes y literatura (Tachito debe ser como un hermano, al menos F.G se expresa sobre él como alguién muy cercano). En estos dos últimos apuntes, El País, pretende dos cosas. Una, que volvamos a imaginar la foto de las Azores con Blair, Aznar, Bush y el corcho Durao Barroso. Cuando se cita a Putin, parece que quieran vincularlo con la explosión de glamour y lujo soviéticos desde la llegada al poder en Moscú del amigo de Aznar. No quiero pensar, porque sería “demasié”, que el siguiente reportaje del suplemento dominical de El País que dedican a Aníbal Gaddafi se haya seriado a propósito.
La verdad de todo esto, no siendo Aznar el santo a quién enciendo mis velas, como tampoco lo es Zapatero, es que la personalidad de José María Aznar, con Irak y sin Irak es arrolladora y sigue cabreando a la izquierda más sectaria. Felipe González, estando en asuntos que no se le suelen recordar durante los últimos años de gobierno, no es tan recordado ni reportajeado con mal gusto como lo es el que fue líder de la Derecha. Ninguno de estos personajes nos van a dar de comer a ninguno de nosotros, pero habría que conjurar a los estudiantes de periodismo en las propias facultades para que juren, prometan o lo que sea, que serán justos, dirán la verdad, no serán sectarios y tratarán a los cómicos de la “ceja” con el mismo respeto que a los que no la tienen circunfleja. Ah, y también a la SGAE. Claro que si culpliesen ese juramento, promesa o lo que sea, se acabaría la profesión periodística. Primero, porque tendrían serios problemas para llegar a fin de mes y segundo porque no nos harían las tertulias políticas tan divertidas.
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