RESCATE SUAVE

Este, fue el primer intento.
Rajoy no ha podido parar el terremoto económico que estamos padeciendo y ha enviado al ministro de Economía, señor De Guindos, de “visitador” por Europa para pedir ayuda ante el default (suspensión de pagos) de España. No podremos devolver la deuda ni los intereses de los vencimientos inmediatos, y, al igual que ocurre en Cataluña, tampoco podremos pagar las nóminas del personal del Estado ni de los jubilados. El presidente lucha por conseguir una intervención o rescate suave con el fin de hacer valer los últimos recortes y no tener que aplicar la medicina de los llamados “hombres de negro” quienes, al igual que el “coco”, suprimirían hasta el último espacio de bienestar que nos quede.
España es la muralla de contención de las economías europeas más potentes siendo la manta de los palos de los mercados. Italia, Francia y Alemania prefieren hacer alguna que otra excepción a favor de nuestro país, siempre y cuando los mercados no fijen más atentamente su mirada en ellos, ya que la caída de Italia llevaría consigo la caída de Francia y la destrucción de la moneda única, cuyas consecuencias nadie conoce. Probablemente toda la Unión se empobrecería seriamente y nuestro presente, el de nuestros hijos y nietos perderían el vagón de cabeza del bienestar y desarrollo que habíamos conseguido con tanto esfuerzo y sacrificio.
Hasta aquí, el lamento. Pero hemos de decir las verdades del barquero a los políticos españoles a los que hemos votado creyendo sus promesas envenenadas y cínicas, que fueron incumpliendo sistemáticamente desde el minuto “0″.
Para evitar alargar el espacio de esta nota, no voy a mencionar a Felipe González, José María Aznar ni José Luis Rodríguez Zapatero, aunque sobre todos ellos habría mucha “tela” que cortar. Me referiré solo a Mariano Rajoy, quién heredó un país en quiebra, pero que no le importó, a pesar de conocer perfectamente el estado de las cosas, porque ansiaba el poder por encima de su familia y de su patria. Quería mandar. Le jodió enormemente perder las elecciones en 2004 tras el atentado terrorista islamista y quería destruir a cualquier precio la carrera política de Zapatero, en la creencia de que con su política (parecida a la que utilizó Aznar desde 1996) mejoraría la delicada situación actual. Pero no ha sido así.
Rajoy, por un error de cálculo, se está inmolando. Sus oponentes políticos se lo están poniendo difícil y están incendiando la calle. Pero el presidente, frío, callado e invisible no tiene “huevos” a hacer lo que debe hacer. Un Gobierno con mayoría absoluta puede y debe erradicar los defectos de funcionamiento de la rueda del Estado. Suprimir las autonomías, las diputaciones, los cabildos, el Senado, los asesores, choferes y coches oficiales, reducir el número de diputados, elevar los impuestos a las SICAVs y eliminar todas las diferencias tributarias y sociales entre la clase política y los ciudadanos en cualquiera de los sentidos. No es suficiente lo que está haciendo en estos siete meses de gobierno. Ha de adelgazar el Estado y devolver los fondos recortados a la Sanidad y a la Educación y hacer justicia social evitando los abusos.
A la oposición decirle, que tuvo 16 años con Felipe González y ocho con Zapatero para acometer reformas contra el capital. Nunca lo hicieron. El pago fiscal del 1% de las Sicavs jamás fue modificado. Repugna un poco escuchar como imputan a Rajoy (en 7 meses) la defensa del capitalismo, cuando el PSOE en 24 años de gobierno nunca lo intentó.


Da la impresión que el día 29 de septiembre será un mal día para los sindicatos. Todas las encuestas y sondeos indican que solo un 9% de los ciudadanos podrían participar en la anunciada huelga general. Teóricamente esto sería bueno para la izquierda que nos gobierna, ya que la huelga reivindica una reforma laboral justa para los trabajadores y no la que ha sacado el Gobierno. Al parecer en esta ocasión no es así y los escribidores más sectarios de la izquierda pretenden animar el jolgorio para que se sume más personal, por entender que una situación de fracaso significaría un éxito extraordinario de la derecha.
Después de pensarlo y repensarlo, creo que Obama ha invitado a Zapatero al desayuno de la Oración en Washington para que pida perdón y haga penitencia por no haberse levantado al paso de la bandera norteamericana en el desfile de las fuerzas armadas, en octubre de 2003, cuando Zapatero todavía estaba en la oposición. O ¿Será que Obama ya lo ve en la oposición?. ¡Aaamigo!
El titular es una frase muy utilizada por nuestros amigos los italianos, no para censurar al gobierno de su país, sino para reflejar la irracionalidad crítica de la oposición, al protestar y criticarlo todo; hasta podría hacerlo sobre un fenómeno meteorológico. En España tendremos que inventarnos una frase similar para expresar lo mismo. El PP se agarra hasta a los tomates para desgastar a un Gobierno que no necesita más hierro para su hundimiento. Desde hace seis años, el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha sido un permanente fracaso y el presidente un “encantador de serpientes”; pero que no apasiona, salvo a los muy suyos. Inventa cada iniciativa a bote pronto; no pide opinión a los ministros del ramo: no calcula las consecuencias y lleva a este país a la ruina más cierta. Sería mejor que se quedara quieto en España y se fuese a presidir Europa seis meses, sin prometer nada a los españoles ni en los púlpitos de los mítines ni en el Parlamento.