El “hijoputa”
La derecha española no tiene arreglo. Esta legislatura en la que el PSOE no tiene más que problemas, unos heredados, otros globales y los más generados por ellos mismos, el PP se destroza en luchas intestinas que le harán difícil ganar las elecciones del 2012. Este fin de semana ha sido “glorioso” para Rajoy y su equipo. Esperanza Aguirre llama “hijoputa” a un compañero, que dice no ser Gallardón, pero que nadie se lo cree. Pizarro, el que fuera excelente presidente de Endesa, abandona el barco por “motivos personales” cuando todos sabemos que no soporta más la irrelevancia a la que está siendo sometido en el partido, cuando había sido el número 2 de las pasadas generales por el PP. En Ourense el PP esta dividido en dos facciones; la de Rajoy y la de Baltar (un político que nació siéndolo y lo fue todo en Ourense). Hoy, precisamente el PP ourensano decidirá si obedece a Rajoy o a Baltar. En la Comunidad Valenciana, las ovejas se le vuelven cabras y se echan al monte. Todo esto y mil desgracias más, ponen en duda la capacidad de liderazgo de Rajoy. Cada día son más los que creen que no reune las condiciones necesarias para liderar el PP. Y que si pierde esta oportunidad, las Esperanzas, los Gallardón, Los Zaplana, Los Rato y un sin fin más, lo correrán agorrazos hasta la frontera portuguesa o francesa.
Seguramente a Mariano Rajoy algún “asesor”, que va a resultar ser su peor enemigo, le habrá recomendado que esté callado, mientras Zapatero se pone la soga al cuello por sí mismo y que sin enfrentarse grosera y abiertamente, como lo hizo en la pasada legislatura y principio de esta, obtendría mejor resultado. Y el bueno de Mariano esta siguiendo esa estrategia, que muchos califican de “a la gallega”, lo que demuestra que no conocen a los gallegos listos. El ejemplo es Pepe Blanco, no Mariano Rajoy. Me refiero a “listo”.
Rajoy no ha aprendido mucho desde que está en primera línea política. Es muy bueno que intente “robar” votos de centro derecha y de los descontentos con el Gobierno, pero se ha olvidado que él representa a la “derecha política” y tendría que hacer propuestas en línea con esa ideología, como hizo Aznar. Se manejó con un programa y un estilo muy conservador y puso a su lado a toda la derecha ideológica de este país. Con aquella actitud ganó las leecciones por mayoría absoluta en el 2000. Y Rajoy, al rebufo de Aznar, las hubiese ganado en 2004 si no fuese por el 11 M. El PSOE no podría tener un contrincante más débil y va a intentar que Zapatero mejore su imagen y que vuelva a ser candidato en 2012. Con su cara en el cartel y la utilización de los medios afines no será muy complicado que nos siga “engañando” como lo ha hecho hasta la fecha.
Son muchos los ciudadanos que piensan que España necesita ideas imaginativas para salir de la crisis, apoyando socialmente a los ciudadanos y no reduciendo los derechos adquiridos en una marcha atrás que no podemos aceptar. Vamos a ver lo que hacen los sindicatos ante estos cambios que propone Zapatero. El PSOE tiene que cambiar de mensaje y buscar un candidato creible que dé ilusión y esperanza a los ciudadanos que saben que con la derecha sería imposible. Con un cabeza de cartel como Almunia, Javier Solana, Bono y perfiles similares no perderíamos el tren del desarrollo, ni la política social, ni seríamos el hazmereir de Europa. Por otra parte, según están las cosas en el Partido Popular, nadie ve a Rajoy como ganador en 2012; tampoco como líder indiscutible. A Rajoy habría que recomendarle que no se duerma, no vaya a ser que “el hijoputa” al que se refería Esperanza Aguirre le dé un zarpazo de muerte.
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