Barato, barato
Un país tiene mala suerte cuando en los últimos 100 años viene siendo gobernado por dictadores, oportunistas, sátrapas, mentirosos e incapaces. El premio gordo le ha tocado a España. Disponemos de un catálogo amplísimo de estos especímenes, que cual amebas fagocitan todo lo que se mueve a su alrededor y se multiplican sin cesar, alimentándose opíparamente a cuenta de otros organismos más débiles e incautos. Lo mismo pasa en España con los políticos. En este gran teatro patrio, si gobierna la izquierda nos hunde en la miseria y nos iguala por la alpargata. Viene tras ellos la derecha, que al pretender igualarnos por la corbata se queda con nuestras alpargatas y con la prometida corbata. ¿Cual de estos “elementos unicelulares cerebrales nos conviene más?. La verdad, es que ninguno. Cuando en un país no se puede hacer una política justa en favor de los ciudadanos, convendría hacer lo que en Italia. Elegir a dedo a un/a profesional sensato/a y preparado/a y reordenar “el corral” sin que ningún profesional del “trinque”, sean de los de Gurtel o los de los ERE en Andalucía, puedan “meter mano” en las “decisiones” de Estado.
Si España no funciona con esta “camada” de servidores y padres de la patria, habría que sustituirlos por “gente que sabe”, muy bien pagada para que no robe y, cuando el país levante la cabeza, tanto en su honor y orgullo ante el mundo, como en su recuperación económica, entregarlo a una nueva generación de políticos tras unas elecciones con “listas abiertas” y ver si podemos volver a la normalidad. Esto, que parece una tontería propia de un visionario de la insula Barataria (por favor, no se confunda con ninguna de Canarias), se hizo en algún país de América Latina y actualmente, repito, en Italia. O sea, que podría ocurrir en la vida real y en perfecta democracia.
Dicho esto, quiero referirme especialmente al caso de “Josu Uribetxeberría Bolinaga, que es el hijo de puta que actuó de raptor y carcelero de José Antonio Ortega Lara, preso de la banda ETA durante más de 500 días y que fue liberado por la Policía y Guardia Civil en Mondragón, en un zulo impropio de un animal. Partidos de la izquierda y abertzales llevan semanas pidiendo su liberación por considerar que su cancer de riñón es irreversible y que podría morir en un plazo de 9 meses. A la llamada de Bildu, Xabier Mikel Arrekondo, Martín Garitano, Juan Karlos Izaguirre, alcalde de San Sebastian, más de 250 presos de Eta se han puesto en huelga de hambre y también, para que no faltase en la gran lista de asesinos, inductores o colaboradores de ETA, el “hombre de paz”, según Zapatero, ex portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegui. Y ayer, en aplicación estricta de la Ley, comunicaron al “matón” Bolinaga el tercer grado carcelario, que viene siendo la libertad, salvo que ha de dormir cada noche en la prisión. El paso siguiente es que el juez Pedraz, tras los informes solicitados a los forenses, lo ponga en libertad condicional para “bien morir”.
Este raptor despiadado va a ser tratado como un humano, cuando es una bestia sin sentimientos, y, si no se escapa como ocurrió con De Juana Chaos, asesino de 25 personas y actualmente viviendo al amparo de Chavez en Venezuela, disfrutará de las opciones legales democráticas para quienes padecen este tipo de enfermedades terminales, aunque sean los políticos de siempre quienes quieran tener el mérito por presiones al Gobierno. Y esto así, está bien. Está perfectamente aplicada la Ley, distinto es que estos “animales” lo merezcan en justicia.
Ante el clamor de las víctimas del terrorismo y millones de ciudadanos que se manifiestan en contra de la aplicación de esas leyes, puede ser el momento de reformarlas y constituir en Derecho el pago de la totalidad de las penas en delitos de sangre y la cadena perpétua para casos de asesinatos terroristas. A qué espera el gobierno de Rajoy, que además tiene mayoría en el Parlamento, para que determinados actos criminales no salgan barato, barato.


