Políticos y sindicalistas

P… y tuertos, todos revueltos
Hace años que los políticos y los sindicatos españoles son considerados un problema para la sociedad. Concretamente el tercer problema, detrás del paro y la economía. Y llevan razón quienes piensan así. Son muchas las ocasiones en las que hemos tragado, sin hacer algaradas ni quemar las calles cuando nos sentimos ofendidos en nuestra inteligencia con las promesas y las justificaciones de esos tahures sociales que nos administran y dicen defender nuestros intereses como pueblo. Eso lo hemos sufrido con Felipe González, con José María Aznar, con el “ínclito” Zapatero y con el “zombi” Rajoy. España, que desde siempre fue conocida como el país de la “pandereta”, yo creo que no lo ha sido tanto. Si lo fue y lo sigue siendo de la picaresca, de los listillos, los chapucero, de los evasores de obligaciones, de la economía sumergida en porcentajes insoportables, el país de la multiplicación de instituciones políticas y administrativas que no aportan valor añadido suficiente que compense lo que cuestan (entiéndanse las autonomías, las diputaciones, los cabildos, los delegados del Gobierno, los defensores del pueblo, las policías autonómicas, las televisiones regionales, algunas con más de seis canales…). Pero coincidirán conmigo que deberíamos ayudar todos los ciudadanos, políticos y sindicalistas incluídos, trabajando más y mejor; que nuestro absentismo sea por causa real; que en las administraciones públicas el nivel de inasistencia al trabajo es superior al 9% mientras que en las empresas privadas están en un máximo del 3%, y caminar hacia la austeridad y la seriedad que demuestran otros pueblos de centro Europa y Norte de Europa. Si no cambia nuestro comportamiento como ciudadanos fiables seguiremos en la segunda división de Europa. En el “culo” del Sur del continente.
Hoy confirma Rajoy una de estas acciones. La prórroga por 6 meses más del salario social de 400 euros mensuales a los parados de larga duración. Rubalcaba, junto su compañero de filas y presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández, con quién está pasando unos días de “merecido descanso”, manifiesta a las emisoras de radio y televisión que, gracias a la presión que ha metido el PSOE al PP se ha conseguido la prórroga de los 400 euros de subsistencia para más de 200.000 parados sin prestación alguna.
Para que la cosa fuera folklórica, como de costumbre, los sindicatos CCOO y UGT acuden a los medios para manifestar que gracias a ellos se ha lograda la citada prórroga de la “miseria”, aunque van a esperar en que condiciones las concederá el gobierno de Rajoy, extremos que se conocerán el próximo día 24 de agosto, tras el Consejo de Ministros.
Todo lo anterior no deja de ser una burla a los ciudadanos, a los que los políticos y sindicalistas “toman el pelo” vendiéndose ante los afectados como héroes en lucha permanente contra las injustas propuestas de la derecha. Y añaden las correspondientes amenazas de quemar las calles después del 15 de septiembre, contra el Gobierno de la Nación, muy de derechas, muy capitalistas y muy pro-banqueros.
Yo, después de un montón de años siguiendo estos asuntos, todavía no comprendo como los ciudadanos no tomamos los sindicatos y alguna que otra institución al oir tal sarta de mentiras burdas y romas. Cuando preguntas a los sindicalistas y a los movimientos del 15M por qué no ofrecerse a los “parias de esta España nuestra” quemando las calles en este tórrido agosto, la respuesta será la de siempre “Por nosotros no habría inconveniente, pero es que España está vacía y no tiene sentido convocar a “nadie”.
Los partidos políticos y los sindicatos que manejan la calle (la calle siempre ha sido de la Izquierda) si es cierto que en este país hay seis millones de parados y estos acudiesen a su llamada en agosto, lograrían tal éxito que la presión contra el Gobierno Rajoy sería tan contundente que no tendría más remedio que cambiar de política o de despacho. Pero la auténtica realidad, es que los Rubalcaba, los Toxo, los Méndez y los demás están tumbados en la hamaca, porque no pueden sacrificarse de tal manera. Casi inmolarse como “cristos contemporáneos”. Es mejor hacerlo en septiembre u octubre. Han de protestar en horas y tiempo de trabajo, ¡como Dios manda¡
Pero… a lo peor me estoy equivocando y esos políticos y sindicalistas son intachables y no convocan en agosto por si esos 6 millones a los que pretenden defender no son tantos, y los de la economía sumergida están tumbados en las playas o en el verdor de sus pueblos de nacimiento y no pueden ir a protestar . Puede ser que Toxo y Méndez teman un nuevo fracaso y si les asalta ese temor necesitarían reforzar la protesta con los liberados para hacer bulto y crispación como de costumbre. Pero… tampoco los pueden convocar en agosto. Están en el chiringuito o bajo la sombrilla. ¡El hambre puede esperar hasta después del verano¡. ¡Con dos cojones y un palito¡.





Los sindicatos CCOO y UGT acordaron hoy plantear una huelga general para el 29 de este mes de marzo en respuesta a la reciente reforma laboral y a los recortes.