Los consigliere de RTVE arman “la mundial”.

El film Ciudadano Kane describe muy bien la realidad de los medios informativos
La pretensión de la mayor parte del Consejo de Administración de RTVE, la nuestra, la que pagamos entre todos los ciudadanos y que para que nos fuera menos leve rechaza publicidad, para no sentirse tentada a favorecer a clientes, es de aurora boreal. El PP propone que el Consejo disponga de clave para ver los contenidos (que no modificarlos) y obtiene el apoyo de CIU y la abstención del PSOE y CC.OO. Izquierda Unida y Esquerra se oponen abiertamente. Quedó aprobado el punto por mayoría simple, para que los consigliere controlaran las noticias, incluso antes de que salieran en antena.
Inmediatamente salieron muy cabreados infinidad de periodistas a protestar por el recorte de libertad que eso podía ocasionar y exigieron que PP y PSOE se pronunciaran al respecto. Tanto en Ferraz como en Génova(calle de Madrid central del PP) se sorprendieron de la postura de sus “comisarios políticos” en RTVE y se solidarizaron con la postura de los profesionales “juntaletras”. Pero no queda la cosa ahí. En todos los diarios locales, regionales y nacionales, se publican hoy artículos encendidos contra la censura y en favor de la libertad. Muchos periodistas y directores, se rasgan las vestiduras pidiendo la dimisión del Consejo de RTVE a excepción de Izquierda Unida y Esquerra por considerar inadmisible tal intromisión. Es oportuno informar que todos los directores generales de RTVE disponen de la clave de acceso a contenidos. Unos la han usado y otros no han querido hacerlo, pero “viene de serie”.
¿Qué pasaría si eso lo establecen en Tele5, Antena3, la Sexta…? que también se armaría la mundial y probablemente no se haría un correcto análisis de la diferencia de televisión pública y privada, porque el colectivo debe trabajar libre, sin presiones e imposiciones, para mayor gloria de la democracia.
De entrada, me solidarizo con los periodistas, con los jueces, con los albañiles, con los pilotos, con las amas de casa, con los oficinistas, con los conductores de guagua… porque todos hemos de trabajar en libertad. Sin que nadie ajusticie al justo y sin que nos tapen la voz. A todos, aunque hay una gran diferencia entre unos y otros profesionales. Los periodistas de los medios de comunicación públicos, aquellos que no están en el medio como infiltrados de los partidos políticos representados en el Congreso de los Diputados, pueden, si quieren, ser absolutamente libres. Quiero decir que su parcialidad se debe a su ideología y no a la presión, pero no es así en los medios de comunicación privados.
Muchos de los articulistas que hoy “se tiran desde la planta 35 del Empire State” en protesta por la falta de libertad en que podrían haber caído sus compañeros de la TV pública, son simples escribanos de los que mandan en sus empresas. Muchos sabemos del pié que cojean la mayoría de los medios. Unos son zapateristas, otros rubalcabistas, otros rajoynianos y los menos (porque no hay “pasta” de Izquierda Unida y CC.OO). También los hay profesionales de la subvención que se alinean con los gobiernos autonómicos “mientras tiran de la teta” o, simplemente por que hay que apoyar a los amigos, los proyectos, los ideales, las manías, las fobias y las filias de los “ciudadanos Kane” del mundo. Sería de valientes contar lo que ocurre en “el pesebre”.
La libertad es demasiado cara en un sector que tiene una enorme cantera excedente. Sólo son libres aquellos que fueron “purgados” por los editores por no avenirse al “libro de estilo” del medio. Yo, que he estado 42 años en el sector, no recuerdo a muchos. Tampoco recuerdo sus nombres. Quizá no fueron demasiados o sí. No recuerdo. Pero sí conozco a varios de los que hoy cargan contra los partidos que pretendieron amordazar a RTVE en defensa de la libertad, que ganan su “soldada” siendo absolutamente “fieles” a los editores que se la paga.
Y una vez dicho esto, a los que se le llena la boca de “libertad”, deben de intentar ser igual de libres que los jueces, albañiles, carpinteros, oficinistas, abogados, pintores de brocha gorda, fontaneros, oficinistas, carteros, amas de casa, conductores de guagua…