Ladrones de guante blanco
Antiguamente eran maestros del engaño; gente habilidosa y con cierta clase. Hoy no sé si queda alguno de aquellos. Zafios y vulgares “cacos” sí.

Ser empresario es una opción de riesgo que sólo acometen los que tienen el ánimo de emprender, hacer negocio, crear empleo, riqueza y ayudar a construir el tejido socioeconómico de una comunidad. Sólo desde el beneficio se entiende la empresa y el mantenimiento del empleo y si no es así, han de saltar los resortes que tiene que tener establecidos el Estado en amparo de las dos partes. Pero lo malo es cuando un “listillo” sin condiciones para liderar ni su comunidad de vecinos, se coloca como presidente de los empresarios para aprovecharse de los contactos que el puesto le proporciona. Cuando digo resortes del Estado me estoy refiriendo también al control que necesariamente ha de hacer sobre las empresas, a través de Haciendas Pública (Agencia Tributaria), informes del Banco de España y de los bancos en particular, además de las auditorías, que como saben, son preceptivas y de obligada presentación en los registros correspondientes.
Gerardo Díaz Ferrán, todavía presidente de la CEOE, es uno de esos “tipos” que son capaces de robar dando la impresión que es un benefactor. Digo robar y digo bien. Al cerrar Air Comet, no sólo dejó en la calle sin previo aviso a más de 600 trabajadores, sino que además, dejó tirados en los aeropuertos a 4.760 personas que habían pagado su billete de ida y vuelta a sus países de origen o de vacaciones de Navidad. El díaz Ferran (lo de el no es un error de expresión) se quedó con “la pasta” de los billetes y después cerró la compañía. Hasta ayer le correspondió al ministro de Fomento, Pepiño Blanco, salvar parte del drama que se estaba produciendo en los aeropuertos. Concretamente, el Gobierno transportó a 3.605 personas y 1.155 se quedaron tirados hasta que Fomento les abandonó a sus embajadas y tuvieron que regresar a sus casas en España sin poder visitar a sus seres queridos en estas fiestas de ¿paz y amor y solidaridad?.
Además de estos afectados a los que se hace referencia más arriba, debe 15 millones de euros a la Seguridad Social, 26,5 millones a Caja Madrid (de la que es consejero) y un montón más de millones a proveedores y personal. Me pregunto, ¿todo ese dinero se puede deber sin que nadie te pare antes?; ¿quién le concedió y por qué los créditos en Caja Madrid siendo insolvente?; ¿La Agencia Tributaria no veía en sus balances consolidados que estaba en quiebra técnica, primero y en quiebra total más tarde?; ¿a quién benefició tener un presidente de los empresarios con pies de barro?; ¿por qué los sindicatos no han puesto freno a la situación crítica de los trabajadores de Air Comer y otras empresas de este “presunto delincuente”?. Muchas de las respuestas ya las tendrán ustedes, pero hay una que es indiscutible y se podría responder con una nueva pregunta; ¿a cuantos emprenderores españoles (autónomos, pymes…) les permiten llegar tan lejos; engañar a tantos y arruinar a muchos?. A ese, al que desde la parte opuesta de la mesa le puede señalar con el dedo y hacerle callar y amordazarlo. A esos son a los que les interesó un “tonto útil”. Pero siempre se perjudican los mismos. Los sindicalistas y políticos han cobrado sus nóminas y pagas religiosamente, aunque estén en desacuerdo con Rouco.


