Información nauseabunda

Marionetas en la cuerda
Se equivocan si creen, por el título de esta nota, que voy a hablar de “Sálvame”, “Sálvame de Luxe” o “Hay una cosa que te quiero decir“, todos ellos programas de T5 y con el mismo conductor, D. Jorge Javier Vázquez o Las Mañanas de Ana Rosa. Lo haría si hoy estuviese de mejor humor. Pero en esta ocasión no toca, porque la información de la “náusea”, no sólo la información rosa de los soportes de color, revistas, magazines, sino que también los informativos de muchos de los medios llega a repugnar de tal manera que tienes que plantearte no leer más prensa (de todo tipo) ni ver la TV ni escuchar la radio. Mucho menos aquellos/as que son pura alcantarilla.
En este caso me quiero referir a la persecución, acoso y falta de sentido informativo que padecen algunas familias cuando sufren un suceso grave en su seno. Un secuestro, un asesinato, robo con violencia, violación … Los periodistas y resto de “escribidores” tienen todo el derecho a informar sobre el suceso, pero con un mínimo de sensibilidad y sentido de lo humano. Cuando en la prensa había mejor gusto, más libertad (porque los editores no padecían las presiones políticas y económicas en la forma que hoy las soportan) se daba el suceso con nombres en iniciales (incluso el del causante del daño), así como era obligado hacerlo en los casos de suicidio. Ahora, se busca la “carroña” los detalles más íntimos y personales de los afectados y sus familiares, como si se estuviera describiendo la composición de las rocas volcánicas que eructa un volcán. Desgraciadamente ni siquiera son conscientes de estar aplicando la máxima, que se atribuye a Maquiavelo, “el fin justifica los medios”. Se hace por vender; por competir; por alzarse con el liderato de las difusiones para conseguir mayor “tajada publicitaria”. Las víctimas y sus familias no importan. Las cámaras, micrófonos y los periodistas están en tu puerta horas y horas molestando a aquellos que quieren llorar en silencio su dolor.
Pero hay más. Si la víctima es conocida en el mundo de las artes, las letras, el Derecho, la economía, el artisteo… salen reflejados el nombre y apellidos y las caras de los familiares sin preguntar, en la mayoría de las ocasiones, si tienen permiso para invadir esa legítima intimidad.
No crean que no sé de lo que hablo. Recuerdo hace muchos años, en un periódico de Galicia, se publicó el asesinato de una menor que había sido previamente violada, y el “periodista” (que por cierto, había salido del mundo del taxi) publico detalles tan específicos, además de informar que la pobre chiquilla llevaba unas bragas rojas, que daba la impresión de haber estado viendo el suceso en directo, porque de lo contrario tendría que ser él el asesino y violador.
Observen detenidamente los programas de la TV rosa, las revistas y la prensa en general, y comprueben que cada día más, se nutren, bajo una sección que generalmente denominan “vida Social”, de sucesos trágicos que nada tienen que ver con el glamour, añadiendo todo aquello que contenga más morbo y mierda. ¡Ah¡ y si pueden decir que fueron unos individuos de la Europa del Este (albano-kosovares, muy de moda ultimamente) en un ajuste de cuentas, mejor y más negocio, porque se retroalimentan con casos que ellos consideran similares (José Luis Moreno, el caso Tous…). Toda una puta náusea.










