Huelga General por la vía de apremio
Los sindicatos CCOO y UGT acordaron hoy plantear una huelga general para el 29 de este mes de marzo en respuesta a la reciente reforma laboral y a los recortes.
Justo cuando se cumplan 98 días de gobierno del PP, los sindicatos nos invitan a una huelga general porque consideran inadmisible los recortes económicos, la subida de impuestos y la reforma laboral que precariza el empleo, reduce las indemnizaciones por despido, libera a los EREs de la autorización de la autoridad laboral, y da un giro de muchos grados a la consideración de lo que es despido procedente e improcedente en favor de los empresarios. Entienden también que con el nuevo contrato indefinido, con período de prueba de un año, quedarán resueltos al final del período sin pago de indemnización.
Aunque Mariano Rajoy suponía que los sindicatos y la izquierda le harían una huelga general tras la reforma (lo dijo en Bruselas hace unos días), parece estar seguro que los cambios son imprescindibles para captar empleo, reducir el déficit y como consecuencia la deuda pública. Sin estas medidas no cree posible, ni a largo plazo, que la economía española se estabilice y crezca lo suficiente como para generar empleo que se produciría con un crecimiento del PIB por encima del 2%. La situación, dice Rajoy, es de máxima gravedad y la toma de decisiones han de ser de gran calado y urgentes si no queremos perder el tren del futuro.
La postura de los sindicatos es más que razonable porque creen que se están cruzando líneas rojas que los trabajadores no pueden aceptar sin más. Sostienen que la reforma laboral es la medida política más dura tomada por un gobierno desde el comienzo de la última etapa democrática. Pero es posible que tanto CCOO como UGT teman que después del Consejo de Ministros del día 30 de marzo estén en peligro 700.000 puestos de trabajo de la Administración pública, no funcionarios a los que se les podría aplicar sin mayor coste desde un ERE a un despido colectivo procedente sin indemnización o si se negocia con sus representantes un máximo de 20 días con un máximo determinado por la referida negociación. Tienen además el pálpito de que las más dramáticas reformas llegarán después de la celebración de las elecciones andaluzas y asturianas del 25 de este mes.
El PSOE por su parte no ha decidido si apoya la huelga, aunque sí se sumará a las manifestaciones previstas en todo el país de pasado mañana domingo. Tanto Rubalcaba como la portavoz del grupo socialista en el Congreso Soraya Rodríguez respetan la convocatoria y recomiendan al presidente del Gobierno que negocie con los sindicatos para desconvocarla.
Los empresarios reaccionan con reservas y manifiestan a los ciudadanos que esta huelga empeorará seriamente la imagen de España en Europa.
Tomando como referencia informativa lo dicho anteriormente, creo lo siguiente:
1.- Los sindicatos cuelgan el conflicto en una percha en la que pretenden que nos creamos que sólo miran por el bien de los trabajadores, cuando la reforma laboral, en el apartado de la negociación colectiva, determina que los convenios de empresa están por encima de los sectoriales, lo que resta enorme fuerza a CCOO y UGT, convirtiéndoles en la mayoría de casos en convidados de piedra. Luego, la convocatoria tiene los lógicos motivos políticos y sociales, pero también la defensa de su “culo” en los terrenos político y económico.
2.- El Gobierno, en el análisis del estado económico del país y partiendo de la base de que España ha estado el pasado mes de octubre de 2011 a punto del rescate, hace aquellas reformas que cree necesarias desde su ideología liberal capitalista, perjudicando más a los que menos tienen sin entrar en los fondos SICAV, beneficios empresariales a través del impuesto de sociedades y en el IRPF sobre las retribuciones de los altos ejecutivos de la banca y las empresas privadas así como de otros impuestos que, con un mínimo de imaginación, podrían ser aplicados a los propietarios del IBEX 35. Es decir, que las reformas refuerzan al capital frente al trabajo y a la especulación frente al esfuerzo.
3.- Los ciudadanos tendríamos que salir a la calle sin conductores. Ni partidos políticos ni sindicatos, quienes pretenden manipularnos, mentirnos y utilizarnos como piedra arrojadiza contra el oponente político, sin valorar las consecuencias que asumirían los trabajadores ante sus empresas con una reforma laboral que seguramente sería aplicada sin piedad desde el imperio de la Ley. Una manifestación de millones de personas contra las medidas del Gobierno debería ser posible sin necesidad de hacer huelgas que pondrán en peligro el futuro de muchas familias. Esta presión de los ciudadanos desde la base, sin salvadores corruptos, haría más daño en la línea de flotación del PP que cualquier otra acción que pueda achacar el partido del Gobierno a intereses bastardos e ideológicos por encima del interés general.
Buenas noches y buena suerte.
El último apunte del año lo titulé “Aún nos queda la vida”, queriendo referirme a la crisis creciente que padecemos desde 2008. Ayer comenzó el 2010, y lo recibimos con subidas de impuestos y consumibles por triple vía. La del Estado; la Comunidad Autónoma y los locales (ayuntamientos, diputaciones, cabildos, etc.).