El jefe de Juan Roig, accionista mayoritario de Mercadona
Hace unos días, tras la Junta de Accionistas de Mercadona para anunciar los resultados del Ejercicio 2011, el Presidente de la empresa, Juan Roig Alfonso, dictó varias sentencias sobre la economía española, los trabajadores, los sindicatos, y lo que ha de hacer el Gobierno de España para salir airoso de la actual crisis de empleo, además de la financiera y de confianza interna y externa.
D, Juan Roig, compra, junto con tres de sus cinco hermanos, el negocio de supermercados a sus padres, haciéndose con la dirección ejecutiva de la empresa y con la mayoría de las acciones en el año 1990. Eran una serie de 8 establecimientos de 300 m2 cada uno con la única ventaja comercial de la proximidad a sus clientes en las zonas y barrios más estratégicos de Valencia. A partir de aquella fecha comenzó la ascensión meteórica de este empresario, (el más admirado por Emilio Botín, que lo pone como ejemplo de gestión). Pero volviendo a las frases pronunciadas en estos días por el señor Roig, que levantaron ampollas en diversos círculos sociales, sindicales y algún que otro empresario, posiblemente envidioso, se refirió al aumento de comercios chinos que van capeando la crisis con dedicación, esfuerzo y sacrificio. Ello no quiere decir que su mensaje sea que trabajemos como chinos, sin horarios ni prestaciones , sino que su intención es dar un aviso a la sociedad española para que deje de vivir por encima de sus posibilidades y que se recupere la cultura del esfuerzo y seamos todo lo productivos que debemos ser, pues de lo contrario es difícil que las empresas salgan a flote y puedan garantizar los puestos de trabajo.
Por otra parte, no comparte la sociedad subsidiada sin compensación alguna para el que subvenciona, por ejemplo el paro. Dice que los españoles que cobran el subsidio del paro no aceptan la mayoría de los trabajos que se les proponen, sea en el Inem o en empresas privadas, y entre otras cosas manifiesta que “las naranjas se pudrirían en los árboles si no fuese por la mano de obra extranjera”.
También sostiene que lo “gratis total” no se valora y se utiliza indebidamente sin reparar en el coste que representa. Pone por ejemplo a la sanidad, la educación y la justicia y el uso indiscriminado de estos servicios. Juan Roig pone como ejemplo, que cuando las grandes superficies decidieron cobrar las bolsas de plástico (lo que supuso a todas las grandes superficies y supermercados el pasado año un beneficio de 300 millones de euros) los clientes comenzaron a llevar sus propias bolsas a los centros para evitar el pago. La experiencia determinó que en la actualidad nadie compre las bolsas porque las llevan de casa. Esto, según el Presidente de Mercadona, aplicado a la sanidad, educación y justicia ahorraría muchos miles de millones de euros, tantos, que dejarían a cero o en pósitivo el déficit del Estado, menos paro y posiblemente un crecimiento del PIB equiparable a los países europeos mejor gestionados, como por ejemplo, los Países Bajos. La Deuda País ó Pública se eliminaría en poco tiempo y con la regulación fiscal aprobada por el Gobierno se acabaría con el déficit en pocos años.
Los críticos con las manifestaciones de este empresario deberían saber al menos cual es la relación de éste con sus trabajadores, quienes lo hacen sin presión, ya que no dependen más que de su productividad y dedicación. ¿ No les parece que todos querríamos trabajar en una empresa en la que:
- Todos los trabajadores son fijos
- El trabajador peor pagado percibe 1.050 euros mensuales
- La empresa les paga la totalidad del salario en enfermedad y permisos
- Destina a los trabajadores a las tiendas próximas a su domicilio
- La formación al personal es permanente
Estas y otras condiciones hacen del Presidente de Mercadona un empresario ejemplar, dando satisfacción a la sociedad a la que sirve, a los proveedores, a los trabajadores y al capital. Cuando habla de los clientes dice que ellos son los jefes a los que hay que ofrecer ” la calidad total” ,lo mejor de sus habilidades, conocimientos y esfuerzos para alcanzar la máxima confianza del mercado.
En la actualidad Mercadona cuenta con 70.000 trabajadores, de los cuales 6.500 se incorporaron el pasado año (20 puestos de trabajo de media diaria). ¿Quién da más?.


Si partimos del derecho de los trabajadores a dejar su puesto de trabajo cuando les venga en gana, puede parecer justo que el empresario prescinda de los servicios de los trabajadores una vez que entiende que no les son útiles. La diferencia, que marca hoy precisamente la legislación española, es si el despido es nulo, procedente o improcedente. El primer caso es muy difícil que se produzca porque realmente sólo afecta al incumplimiento del artículo 14 de la Constitución y poco más, que nos habla de la discriminación. Un ejemplo puede ser despedir injustamente a una mujer en estado de gestación. La discriminación sería de género y fulminante ante cualquier Tribunal de lo Social. El segundo caso, la procedencia, es obvio, aunque hay que tener cuidado con las ultimas sentencias, alguna publicada en la prensa, sobre empleados que atacaron físicamente a sus superiores y el magistrado de turno sentenció estado de ansiedad por haberle anunciado el despido, nerviosismo y pérdida de control. En resumen, la sentencia se produjo improcedente y el empresario optó por despedir al agresor. El tercer caso es el más común en estos días. Despidos que no son constitutivos de EREs ni despidos objetivos ni por modificación sustancial de la actividad empresarial… Me refiero a los despidos sólo justificados para adelgazar el importe de la nómina de la empresa, aún cuando esta, por si sola o en su consolidado, tenga beneficios.


