Momentos amargos de Zapatero (2)
Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato del PSOE en las próximas elecciones generales
Hace unos días publiqué una nota con el mismo título que este de hoy en el que decía, entre otras cosas:
“Hoy he visto en TV a Zapatero en el Congreso, ajado, con una profunda tristeza en su mirada y una sonrisa fingida, intentando hacerse fuerte ante su situación actual. Él, que todavía sigue siendo secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, ha tenido que decir en el estrado parlamentario que las medidas que estaba proponiendo habían sido pactadas con el jefe del primer partido de la oposición y con Alfredo Pérez Rubalcaba y soportar que éste “sibilino” personaje le humillara declarando en los pasillos “el presidente me ha convencido ayer noche de la presentación de las medidas”. La posición de Zapatero tiene que ser, cuanto menos, dolorosa. Sus gestos y miradas a la lejanía pueden ser demostrativos de una seria depresión causada por los resultados de su gestión cuando es seguro que su intención era la mejor para el país.”
Me consta que muchos de los amables lectores de este blog les pareció que el sentimiento que rezumaba el artículo era de “lástima”, “pena”, “perdón”… No pretendía ninguna de las tres cosas. Si hubiese que aplicar un adjetivo sobre lo que contaba era “traicionero” (Que es muy hábil para engañar o se comporta con disimulo para conseguir una cosa) y me refería muy concretamente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero las cosas pueden empeorar, y así ha sido.
En las noticias de las tres de Antena3, se veía entrar por el pasillo del Congreso al presidente, José Luis Rodríguez Zapatero y con una sonrisa amable se dirigió a una persona con intención de pararse y comentarle algo. La citada persona, que no era otro que Rubalcaba, no se detuvo y, sin siquiera mirarle a la cara, le dijo “voy a tomar un café que me duermo”. Zapatero, sorprendido, siguió caminando. Al final de la sesión, cuando salía, los periodistas, que conocían el asunto, le preguntaron sobre como iban las cosas del partido y con el candidato y con una amarga media sonrisa respondió que muy bien. Otra vez mintió nuestro presidente del Gobierno.
El pasado lunes Rubalcaba, con Zapatero delante y ante la Ejecutiva del PSOE, le recriminó por haber pactado con el PP antes que con él la modificación del artículo 135 de la Constitución para incluir “la regla de oro presupuestaria” , que hasta la fecha sólo tiene Alemania en su Constitución dentro de los países de la UE. Esa amonestación pública al, todavía, presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, deja muy claro la posición actual de Zapatero ante su Partido y ante un candidato duro y pendenciero, que trata de volcar sobre el presidente la responsabilidad de los resultados electorales del PSOE en las próximas generales de noviembre.
Rubalcaba intuye el desastre y se pone el paño antes que la herida. Pero quiere morir matando. Y ya lo ha conseguido. Zapatero está muerto politicamente como presidente del Gobierno y como Secretario General del Partido. El candidato Pérez Rubalcaba está fracasando en su intención de girar a la izquierda para unir al Partido y ganarse a los “indignados” y lo que está consiguiendo es todo lo contrario. La desbandada de primeras espadas del PSOE está desangrando los mayores activos del Partido y muchos ya han anunciado que no quieren formar parte de las listas electorales.
El candidato empieza a notar frío en su espalda y soledad en su entorno. Es el principio del fin de un ser intrigante y ambicioso, dispuesto a todo por un poco de gloria.